Los hay de coco, de nuez, de frutas, de trufas, los clásicos de dulce de leche, de naranja y miles de millones más. Todos cubiertos por la misma capa de chocolate que los vuelve invisiblemente… iguales!
Llegar a los veintipico de años para una mujer no es cualquier cosa.
Hoy en día ya no somos lo que éramos antes, tenemos (por suerte) la posibilidad de tomar más decisiones sobre nuestras propias vidas.
A mitad de camino para los treinta me encuentro con varios frentes de “batalla”, por así llamarlo. Por un lado mis padres que me tratan como niña mientras pretenden que actúe como adulta (clásico), por otro lado mis amigos, que entre todos llegamos a la conclusión que “estamos grande che, que loco” y por último la sociedad en general que se divide entre los que me consideran profesional y los que creen que me voy a pasar la vida haciendo la nada misma.
En medio de estas diferentes realidades voy transitando mi vida a un paso relativamente acelerado. Porque ahora que estoy cada vez mas “grande” me empiezo a dar cuenta de lo rápido que pasa el tiempo.
Y ahí en el medio es donde me encontró la “soltería” y el dilema de la media (o no) naranja.
¿Conocer a alguien o no conocer, esa es la cuestión?
Pero también se me presentan otras preguntas ¿Cómo, donde y cuando?. Pueblo chico infierno grande, eso ya lo sabemos… entonces ¿como se hace para salir a tomar algo con alguien sin que especulen de más? (la gente en general o esa persona) Y si después no me gusta ¿Cómo hago?
Me hace acordar a cuando algún amigo venía de vacaciones que siempre regalaba una caja de de bombones (Garotos) para toda la familia. Yo los miraba uno por uno, inspeccionaba el papel, los colores, el olor, el tamaño, la cantidad que había del mismo tipo. Metía la mano a la caja, lo pelaba, lo mordía y ... sorpresa! No era lo que pensaba, pero ya era tarde… estaba mamá diciéndome “si elegiste uno ahora te lo comes, no podes andar mordiendo todos los bombones de la caja hasta que te guste alguno”
A veces también pienso… ¿Quién dijo que no puedo?
Creo que mas que nada la conciencia misma es la que te hace sentir que no puedes, por el simple hecho del que diran, que para mi es nada. Sin embargo podrias verlo de esta forma:
ResponderSuprimirIaginate que eres una flor con hartos petalos. En cada relacion que tengas se te van callendo los petalos i shan! cuando realmente crees encontras a ese alguien que estas segura de que si es (i puede ser para siempre)te quedan super pocos petalos... i te preguntas, por que mal gaste? i queriendole entregar todo a ese ser especial con suerte le entregas lo que te queda, porque estas tan cansada, agotada i sin ganas de luchar tanto por las antiguas relaciones que solo quedaria un pedacito de ti...
Por lo demas tambien soi de la generacion de los veintisiempre i sigo soltera...
Saludos
si... puede ser.
ResponderSuprimirLa verdad que yo ya lo encontre (en cierto punto) se quien es ese "él" pero bueno... hay varias cuestiones en el medio.
Asimismo, no pienso deshojarme lentamente. He tenido varias experiencias y no me considero haber malgastado mi tiempo y mi amor. Sino todo lo contrario, de cada experiencia siempre rescato algo, como por ejemplo, darme cuenta que soy capaz de dejar toda una vida por alguien, porque estoy enamorada.
Aunque ese alguien no me corresponda en sentimiento.
Estoy feliz de saber que puedo amar sin pensar en las consecuencias... aunque a veces sean devastadoras. No todo el mundo tiene la capacidad de amar sin prejuicios, y creo que yo tengo un poco esa capacidad.
Gracias por escribirme.
Saludos y éxitos!
...olvidate del qué dirán, tomá decisiones maduras, y resolve los problemas o inquietudes con una buena charla...
ResponderSuprimirNunca pensé en el "que dirán..." y eso me llevó hasta "acá". Con mucha suerte y con mala también.
ResponderSuprimirUna buena charla... mmmm... si, que lindo, el unico problema de una buena charla es que hay que contar con que el otro piense en tenerla también, no? :P
Gracias Beso Anonimayon People.