22 noviembre 2010

Veni, acercate... sumergite

Que sería la vida sin música.
Que sería la vida sin los sonidos....

Hay días que deseamos levantarnos y no escuchar a nadie y a nada. Quizás por molestos o a veces por el solo hecho de que todo este quieto un instante, solo un instante. Para poder asomarnos y verle la espalda al sonido.

Abro los ojos y muevo apenas la mano. Mi cabeza se siente en un círculo lento hasta que logro entender que es mi cama, la noche y yo. Giro a la izquierda sobre mi hombro, me quedo boca bajo y agudizo mi oído.

Siempre hay un ascensor, una bocina, una alarma o una risa. Los borro de mi cabeza cerrando los ojos y pensando en lo que soñaba.

El sonido se diluye, no se escucha nada....…

Abro los ojos, levanto la cabeza y miro para todos lados. El sonido aparece en un flash, Uf! el mundo sigue acá pensé que se habían ido todos. Y me duermo nuevamente con el monótono ruido del transito.

Cuando estés en la pileta, en la bañera, en un río o lavándote la cara. Sumergí la cabeza. Ese es el ruido del silencio. Aislado, frío, suspendido, relajado, estricto y constante. Solo para matar la rutinaVer más

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